Oteando el cielo, por su lejanía ora,
Aprehendiendo su ausencia, una penosa droga .
Una tragedia que se desenvuelve gris un martes,
dejando el alma y el cuerpo en diversas partes.
Un desandar peregrino, bastón arrugado en palma nudosa,
añorando su sapiencia, sincera sonrisa esboza,
Sabiéndolo protector, desde el cielo, veterano ángel de la guarda,
Sintiendo su hombro alicaído, que aún una palmada suya aguarda…
"existimos porque alguien piensa en nosostros, y no al revés " que bellas existencias, la que vive su abuelo cuando ud. lo evoca; que bella existencia la suya cuando lo evocó YO.
ResponderEliminaraurora
Hermosa cita Aurora!! Muchas gracias por tu presencia continua en el Margen, siempre engalanándolo con tus bellos encajes de palabras!
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